Los Espejismos del Desierto

Caminaba y podía ver su sombra proyectándose en el sendero, había llegado a un gran desierto, su armadura y cadenas lo hacían pesado –Ya queda poco- dijo. El sol del medio día lo estaba matando, buscó sombra pero solo había arena y mas arena junto a un desolado paraje, a su mente venían las dudas sobre haber iniciado este viaje, él sabía que no podía devolverse, ni podía quitarse sus cadenas, porque eran parte de él.

Su cuerpo no podía más, sediento e insolado cayó al suelo, desplomándose bruscamente, no recordó nada mas hasta el anochecer, momento en cual sintió un frío desgarrador, al despertar vio que alguien lo observaba, en ese momento se sobresaltó, porque la persona que lo observaba resultó un ser igual a él-¿¡Quien eres!?- preguntó; la figura solo lo miró, sonrió y le dijo- Tú ya lo sabes-  -¿Es eso posible?- preguntó él un poco mas tranquilo- Tú ya lo sabes-  repitió la extraña silueta. –¿Enloquecí?-    -No, has comenzado a despertar del sueño de la ilusión-  -Soy yo, eres mi reflejo- dijo este. El ser le sonrió amablemente y le dijo –Nunca olvides esto, eres el reflejo de los demás, en los demás te verás tú, pero eso no es nada comparado con lo que te tocará ver, tu camino recién comienza, estás viendo ahora no solo con tus ojos, si no que con tu corazón- y en un abrir y cerrar de ojos la figura desapareció, dando lugar a un hombre de mediana edad de aspecto cansado pero sano, este le preguntó si se encontraba bien, y que lo había encontrado tumbado en el desierto en la ruta de algunos viajeros, había tenido suerte de que lo haya encontrado o hubiese muerto al otro día; el viajero le explicó que cuando lo encontró delirando, le había preguntado “¿Quien eres?”, el viajero le había dicho que un comerciante de especies que viaja por el desierto, pero que debido al delirio este no había comprendido.

Recordaba perfectamente lo que había visto, sentido, vivido y aprendido, pero él sabía que este era nada más que uno de los tantos aprendizajes que el viaje le entregaría, el comerciante le dijo que se subiera a uno de los camellos, el lo llevaría hacia el siguiente pueblo donde allí podría descansar.

Durante la noche, tuvo un sueño particular, se veía él en un pueblo, y de pronto veía que todos los habitantes del pueblo se veían y eran iguales a él, luego se dijo a él mismo, -soy el reflejo de los demás- fue en ese instante donde el pueblo, las cosas desaparecieron, y se vio flotando en el espacio junto a esos demás “yo”  de pronto todos se unieron para formar una sola forma, el universo mismo.

Al despertar, estaban llegando a Drajjhade, el pueblo más cercano, le dio las gracias al comerciante y siguió su trayecto por esta inmensa travesía que ya había comenzado, en la cual no había como volver atrás, solo avanzar, y ver que belleza u aprendizaje le traerá el presente.

Alberto

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  1. Narrar las vivencias… cada uno a su modo… pero comunicar…
    Es agradable encontrarse en el camino con aquellos que conocen este viaje… Gracias por encontrarme, sincronicidad de nuevo… pues esto es para mi la vida, un continuo sincronismo, tan sólo hay saber traducir el criptograma 🙂
    Compartiendo en armonía…:)

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